martes, 19 de junio de 2012

Una terracota femelina de polo, Dinastía Tang, Inicio de Siglo VIII En ciertos países como China, el polo se convirtió en un pasatiempo Real durante varios siglos. La introducción en este país se debe posiblemente a la nobleza iraní que buscaba asilo luego de la invasión del su imperio a manos de los árabes. En varios escudos de armas chinos pueden apreciarse tacos de polo, y el deporte se convirtió en parte de la vida cotidiana durante la era dorada de la cultura clásica china bajo Ming-Hung, amante de las actividades ecuestres. Durante más de 20 siglos, el polo se mantuvo como uno de los pasatiempos favoritos de los gobernantes de Asia. Las reinas también practicaban el deporte, al igual que la nobleza y los guerreros. Para los no iraníes, el polo fue lo más próximo a un deporte nacional por aquellos tiempos, desde Japón hasta Egipto, desde la India hasta Bizancio. Con la caída de los grandes reinados de Oriente, la práctica del polo se restringió únicamente a aldeas remotas. El polo llegó a Occidente a través de Manipur, un estado en el nordeste de la India. De acuerdo a registros históricos, un representante del gobierno británico que se estableció en Manipur en el Siglo XIX escribió una reseña del deporte, lo cual contribuyó a su difusión. Los ingleses, no sólo jugaron al polo con caballos, sino que también con pesados y lentos elefantes. Posteriormente el polo llegaría a América teniendo cierto grado de popularidad en Argentina, Brasil, Chile, México y Estados Unidos.

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